¿Sirve para algo la literatura?

Esta podría ser una pregunta de un examen en secundaria, que a más de uno le quitaría el sueño. Pero posiblemente también sea una pregunta que le ha rondado en el pensamiento a más de una persona que incluso no se encuentre estudiando, a ese común denominador que se encuentra caminando en la calle, trabajando, haciendo terapias para la osteoporosis, o simplemente comiendo. 

Y es que la literatura, al igual que las otras bellas artes, nos acompaña desde que aún no hemos nacido día a día y sin que lo notemos. Al intentar conseguir una respuesta ante tal cuestionamiento, podemos ahogarnos en un mar de respuestas, unas satisfactorias y otras no tanto, para todos los gustos como la misma literatura. Pero, intentaremos llenarle el ego en este momento diciendo que es el arte de la escritura y por ello nos posibilita un conocimiento más amplio de otras culturas, de misterios, del amor, de medicina, política, de las artes, nos apertura caminos inimaginables, expande la conciencia humana hacia horizontes más allá de nuestra mera realidad. 

La literatura conserva y reinventa la experiencia humana permitiéndonos comprobar todo lo que es posible vivir ya que se trata de una transmisión atemporal de ideas con la que nos podemos dar un paseo por el pensamiento de personas que no veremos ni conoceremos en nuestras vidas, con lo que enriqueceremos tanto nuestra mente, como en nuestro espíritu. 

De la misma manera, se trata de un arte que no es estático ni frío pues no es como transcribir una noticia, es mas a cerca de las experiencias y las emociones, del conocimiento, y es por demás divertida ya que se permite jugar, tener ambigüedades, pero también sutilezas, sarcasmo y realidad. Y en realidad no es necesaria si lo vemos desde el actual mundo pragmático en el que vivimos. 

Pero para algunos quizás sería mejor buscar exactamente eso, una respuesta pragmática y con la literatura no la vamos a hallar, lo que desde hace mucho se presenta como un problema, pues es un arte, no una ciencia. La literatura sólo se permite en sí misma ser contemplada con la fiel idea de ir más allá de donde nos encontramos desde nuestro horizonte estético y moral. Pero en muchos otros casos, esta se encarga de revelarnos las condiciones socioculturales de un lugar, período o cultura y para ello no hay una regla fija ni un propósito en general pues cada texto literario es exactamente distinto al otro. Por lo que sin lugar a dudas, la literatura sólo nos sirve de deleite. 

Para muchos personajes de la historia la literatura les permitía emitir conceptos propios, como por ejemplo a Platón quien sostenía que la literatura sólo era una imagen falsa del mundo; o Aristóteles que esgrimía que la literatura era placentera pues permitía la liberación y la catarsis. Para Goethe era una arte contenido en sí mismo, mientras que para los más recientes como Hegel se trataba de una conexión de lo natural con lo espiritual. 

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